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El 90% de las sustracciones parentales son cometidas por mujeres. Los padres gastan hasta su último euro para luchar por el retorno de los menores.
Comentario de La Asociación de Padres de Familia Separados de Asturias: Ya son años así y últimamente parece que desgraciadamente va creciendo o al menos, se va publicando más. Lo peor siempre para los hijos y evidentemente, para quien vaya detrás en su busca, con todo lo que ello conlleva. Tampoco ayuda el que haya quien lejos de condenarlo, lo justifica. No debemos dejarnos llevar por quienes impulsan guerras de sexos, sino por la protección a los menores y sus derechos. Luego, si aparecen, no se acaba el problema ¿porque? Puede venir el rechazo hacia cualquiera de los padres con los que los hijos no hayan estado. Ya sabemos que es lo que viene después. Por tanto y en resumen, el calvario y daño causado es tremendo. Lo hemos dicho muchas veces, nadie estamos libre.

La famosa “sustracción de menores” siempre ha existido desde hace décadas pero hoy parece estar más en boga que nunca. Todo lo que dice la APFS ASTURIAS en su comentario es cierto y más. Los datos están ahí, otra cosa es quien deliberadamente los soslaya, los oculta, lo entierra o incluso los justifica o los maquilla bajo el ya tristemente célebre término de “madres protectoras”.
Creo que cuando un tema se vuelve recurrente y preocupa a la sociedad el gobierno y el poder legislativo deben actuar y con la máxima prontitud.
No pude ser que un delito de esta calaña quede impune y además conlleve la ruina económica del progenitor afectado.
Al igual que cuando ciertos políticos se “fugaron” para huir de sus responsabilidades penales el gobierno y el poder judicial no perdieron ni un minuto en mover Roma con Santiago para redactar o impulsar euro órdenes de detención y extradición, este tema afecta a un gran número de personas y es obligación de esos poderes legislar y mover sus traseros – para eso les pagamos – para evitar que las sustracciones de menores queden impunes y con un padre o una madre arruinados, impotentes y destrozados de por vida.
Esta debería ser una demanda global de todos y todas porque es de justicia. Un padre o madre no debería pagar un sólo euro por agilizar o resolver un proceso penal de esta enjundia.
Una demanda social que englobe una normativa agravada contra los delincuentes, la máxima agilidad de los organismos judiciales, organismos de orientación y apoyo a los padres y por supuesto la gratuidad de las costas de todo el proceso y la confianza de saber que el país en el que pagas tus impuestos está contigo desde el principio hasta el final, sin distinción de sexo, raza, etc, etc…
¿Ahora quien le pone el cascabel al gato?
No me puedo imaginar cuanto, pero tiene que ser un infierno y una tortura para los hijos que son utilizados y para quien se quede sin poder verlos ni saber donde están. Coincido plenamente con lo comentado anteriormente. De no tomar medidas y algunos, muy a nuestro pesar, lo justifican públicamente, vamos a peor y luego será más difícil de solucionar.
Tan culpable es el que lo hace como el que lo consiente. El Estado Español, mediante sus politicas de proteción a la mujer está consintiendo el sufrimiento y los derechos de los menores.
¡Una vergüenza…!
El problema ahora es que el Estado ampara este tipo de comisiones delictivas y las justifica. Y si dices algo en contra de esa ideología eres un fascista…….
La justicia está como está. Poca agilidad y costes.
Tendría que haber otras opciones y sobre todo mas sentido común entre los progenitores y no jugar con sus descendientes.
Pero la sociedad actual cada día es menos social.
Además del sufrimiento de esos hijos y la manipulación a la que estarán sometidos en esa circunstancias.
Hay que poner solución a esto y a muchas más cosas. Mientras haya quien lo justifique, mal vamos. Lo peor siempre es y será para los hijos, que se les utiliza para hacer daño y no se dan cuenta que a quien más daño hacen es a ellos
Sí, tristemente es así. Es una calvario en todos los sentidos,
por la dejadez de la justicia que no actúa con firmeza contra algo tan grave como un secuestro de menores.
Nos lo presentan ya como algo que no hay que castigar, que casi es normal,
en lo que alguna lumbrera debe de calificar de justicia feminista.
Si alguien todavía no quiere ver lo mal que está la sociedad, en muchos sentidos, es que tiene un problema.
Pero antes o después las injusticias terminan por alcanzarnos a todos.